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  • 25 especies nuevas en 11 años, lo que el Chocó Andino aún tiene por revelar

    25 especies nuevas en 11 años, lo que el Chocó Andino aún tiene por revelar

    En el corazón del Chocó Andino ecuatoriano, uno de los ecosistemas más biodiversos y a la vez más amenazados del planeta, la ciencia sigue encontrando especies inesperadas.
    En la Reserva Mashpi-Tayra, un territorio de menos de 3.200 hectáreas, se han descrito 25 nuevas especies para la ciencia en apenas once años.

    Cada una de ellas existía mucho antes de ser nombrada. Pero es en el momento en que la ciencia las reconoce, describe y clasifica, cuando pasan a formar parte del conocimiento global y, sobre todo, del sistema de protección de la biodiversidad.

    El descubrimiento como punto de partida

    Toda nueva especie comienza con una señal: un canto distinto, una forma inusual, un patrón que no coincide con lo conocido.
    Así surgieron hallazgos como la rana de cristal de Mashpi (Hyalinobatrachium mashpi) o la Magnolia mashpi, especies que nacieron de la observación cuidadosa y la curiosidad científica en el bosque.

    Confirmar una nueva especie es un proceso riguroso. Implica documentar características físicas, analizar información genética, comparar con registros existentes y publicar los resultados bajo estándares científicos internacionales.
    Nombrar una especie no es solo un acto técnico: es también un reconocimiento, una forma de integrar ese organismo a la historia del conocimiento y de la conservación.

    Un bosque que sigue revelando su complejidad

    En Mashpi-Tayra, los descubrimientos ocurren de forma sostenida, dando lugar a un verdadero catálogo de biodiversidad extraordinaria.

    Entre las especies descritas se encuentran anfibios, plantas, insectos y árboles únicos en el mundo:

    • Hyloscirtus mashpi (2015), una rana de riachuelos difícil de identificar por su camuflaje
    • Magnolia mashpi (2016), hoy símbolo de conservación y restauración
    • Lepanthes mashpica (2019), una orquídea descubierta en senderos cotidianos del bosque
    • Burmeistera catulum y Burmeistera velutina (2020), flores adaptadas a la polinización por murciélagos
    • Hyalinobatrachium mashpi (2022), ejemplo de diversidad genética invisible al ojo humano
    • Columnea fluidifolia (2022), con poblaciones extremadamente reducidas
    • Argyrogrammana cana (2023), una mariposa identificada tras años de monitoreo
    • Trychopeplus mashpiensis (2024), un insecto maestro del camuflaje
    • Anthurium roquesevillae (2025), posiblemente micro-endémica
    • Phragmotheca centinelensis (2025), un árbol de gran altura con distribución extremadamente limitada

    A estas se suman múltiples especies adicionales que confirman que este bosque, con millones de años de evolución, apenas empieza a ser comprendido.

    Foto: Hyloscirtus

    Nombrar para proteger

    Describir una especie no es solo un logro científico. Es el primer paso para su conservación. Una especie que no ha sido identificada formalmente no puede ser evaluada, ni incluida en listas de amenaza, ni protegida bajo marcos legales.
    Nombrarla es, en términos prácticos es darle un nombre y apellido, hacerla visible para la conservación.

    Pero hay una dimensión más profunda: cada nueva especie descrita revela que el Chocó Andino es aún más complejo, más diverso y más irremplazable de lo que conocemos.
    Proteger este territorio no es solo conservar lo que ya entendemos, sino también resguardar lo que aún está por descubrirse.

    Ciencia, colaboración y territorio

    Estos avances son posibles gracias a la colaboración entre investigadores, organizaciones y universidades, tanto nacionales como internacionales, que trabajan de forma conjunta en el estudio de este ecosistema.

    Desde Chocó-Andes Network, celebramos estos hallazgos como una evidencia concreta del valor del territorio y de la importancia de sostener procesos de investigación a largo plazo.


    La generación de conocimiento científico no solo amplía nuestra comprensión del bosque, sino que fortalece la toma de decisiones y permite conectar esfuerzos de conservación a escala de paisaje.

    Porque en el Chocó Andino, cada especie descubierta no es solo un hallazgo: es una razón más para proteger, restaurar y asegurar el futuro de uno de los ecosistemas más extraordinarios del planeta.

  • Las magnolias que conectan bosques en el Chocó Andino

    Las magnolias que conectan bosques en el Chocó Andino

    En los bosques nublados del Chocó Andino ecuatoriano habita una familia de árboles que durante mucho tiempo pasó casi desapercibida: las magnolias. Su presencia, sin embargo, siempre estuvo ahí. Sus flores perfuman el aire del bosque y forman parte silenciosa de un ecosistema que hoy revela nuevas historias de conservación.

    Más que árboles, las magnolias representan un símbolo de resiliencia y colaboración. En este paisaje de extraordinaria biodiversidad, su conservación ha comenzado a tejer una historia donde ciencia, innovación y compromiso con el territorio se encuentran para restaurar los bosques y fortalecer los ecosistemas del Chocó Andino.

    En la Reserva Mashpi-Tayra, este proceso ha tomado una forma particularmente innovadora. A través de Mashpi Lodge, la fragancia de la Magnolia mashpi se transformó en un amenity exclusivo que conecta la experiencia del visitante con la naturaleza que lo rodea. Lo que comenzó como un aroma característico del bosque se convirtió en una narrativa que une hospitalidad, biodiversidad y restauración.

    Detrás de esta iniciativa existe un modelo que demuestra que la conservación puede generar mecanismos financieros regenerativos. Las regalías derivadas de este producto contribuyen a la restauración de magnolias en el territorio, fortaleciendo los esfuerzos por recuperar especies nativas y proteger los bosques que las albergan.

    Esta historia revela cómo un elemento tan sutil como la fragancia de una flor puede convertirse en un puente entre economía sostenible, restauración ecológica y conservación del paisaje.

    Escucha cómo la historia de las magnolias conecta innovación, conservación y futuro en el corazón del Chocó Andino:

  • La biodiversidad que habita en el Intag

    La biodiversidad que habita en el Intag

    En el noroccidente del Ecuador, donde los bosques nublados sostienen la vida y el agua conecta montañas y comunidades, la microcuenca del río Aguagrún, en Intag, provincia de Imbabura, revela una verdad poderosa. Un reciente estudio que destaca el poder de descubrir, proteger y proyectar futuro en diferentes especies.

    Este primer Estudio de la Biodiversidad (orquídeas, anfibios, reptiles, aves y mamíferos)  realizado en esta zona confirma el extraordinario valor ecológico de este territorio del paisaje Chocó-Andes. Los hallazgos no solo documentan especies, sino que refuerzan la urgencia y la esperanza de conservar ecosistemas que aún guardan secretos por conocer.

    Un territorio que alberga vida única

    Durante el estudio se registraron 123 especies de flora y fauna, de las cuales 20 son endémicas y 16 se encuentran bajo alguna categoría de amenaza, evidenciando la importancia crítica de estas áreas de conservación para la supervivencia de especies únicas del Ecuador.

    Las aves destacan por su diversidad: se identificaron 80 especies, incluyendo Trochilidae con 11 especies, Thraupidae con 9 y Tyrannidae con 7, con una alta representación del Passeriformes (44 especies), clave para el equilibrio ecológico de los bosques nublados. De este hallazgo se catalogó que 6 son endémicas y 3 se encuentran bajo amenazadas.

    En el caso de anfibios y reptiles, se registraron especies altamente sensibles a los cambios ambientales, por ejemplo, Hyloscirtus criptico, Pristimantis pahuma y P. pteridohpilus se consideran en peligro (EN), mientras que P. actites y Pristimantis munozi están en estado Vulnerable (VU).

    Mamíferos y grandes símbolos de conservación

    El estudio también documentó 13 especies de mamíferos, voladores y no voladores en las áreas de conservación de la microcuenca del río Aguagrún. Entre ellas tres endémicas de los bosques nublados del noroccidente ecuatoriano y del macizo Mojanda-Toisán. La presencia de especies emblemáticas como el oso andino (Tremarctos ornatus) y el puma (Puma concolor), ambas en categorías de amenaza, confirma que estas áreas continúan siendo corredores biológicos funcionales y vitales para la fauna de gran tamaño.

    Orquídeas: descubrimiento y patrimonio natural

    Uno de los hallazgos más significativos fue el registro de 22 especies de orquídeas, incluyendo Lepanthes sp1. una especie que podría representar un nuevo registro para la ciencia. El material presenta caracteres morfológicos no concordantes con las especies previamente reportadas para la zona e incluso para Ecuador. Este caso, junto con la identificación de especies en distintas etapas fenológicas (flor, fruto y estados vegetativos) y la confirmación de endémicas/amenazadas, incrementa el valor patrimonial de las áreas de conservación de la microcuenca del río Aguagrún.

    Ciencia, comunidad y conservación con visión de futuro

    Este estudio, desarrollado por la Corporación Toisán junto a la participación científica de la Fundación EcoMinga, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) y Defensa y Conservación Ecológica de Intag (DECOIN), el apoyo local del Grupo de Monitores Intag y en coordinación con el GAD Parroquial de Peñaherrera, constituye una base técnica y científica sólida para fortalecer la planificación territorial, la conservación comunitaria y la defensa del patrimonio natural del Valle de Intag. Sus resultados aportan evidencia concreta de que proteger estos ecosistemas no es solo una acción ambiental, sino una apuesta por el bienestar, el agua y la resiliencia de las comunidades que dependen de ellos.

    Desde Chocó-Andes Network visibilizamos estos esfuerzos que demuestran que la conservación, cuando se construye desde el territorio y con ciencia, abre caminos de esperanza para la biodiversidad y para quienes la cuidan.

    Fotos: Marco Monteros, Juan Reyes y Christian Paucar, Glenda Pozo, Renata Simba y Laura Simba.

    Esta actividad se realizó en el marco del proyecto Fortalecimiento de la Gobernanza del ACUSMIT, apoyada por Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) y Futuro Latinoamericano.

  • El Chocó Andino celebró el Primer Festival del Agua: ACUS Mindo-Pachijal

    El Chocó Andino celebró el Primer Festival del Agua: ACUS Mindo-Pachijal

    En el corazón del Chocó Andino, las comunidades se unieron para celebrar la vida. El Recinto San José de Saloya, en el cantón San Miguel de los Bancos, fue escenario del Primer Festival del Agua – ACUS Mindo-Pachijal, un evento que integró a cinco comunidades en torno a un propósito común: honrar y proteger las fuentes de agua, los bosques y la vida comunitaria.

    Durante la jornada, familias, autoridades cantonales y aliados estratégicos compartieron actividades que reafirmaron su compromiso con la conservación y la sostenibilidad. En el marco del festival se desarrolló también la Asamblea del Bosque Modelo Chocó Andino, donde se abordaron temas clave como la producción sostenible, la restauración y conservación, la cultura de paz y la prevención de la violencia.

    El evento fue posible gracias al trabajo conjunto de la Comisión de Ambiente de la Municipalidad de San Miguel de los Bancos, junto con el apoyo técnico y articulador de CONDESAN y otras instituciones aliadas.

    En el Chocó Andino, cada acción colectiva riega esperanza. Este festival es una muestra viva de cómo la organización comunitaria, el compromiso institucional y la colaboración entre actores locales fortalecen la gestión sostenible del agua y la resiliencia de los territorios.

  • Celebramos a Roque Sevilla y Fundación Futuro por el Premio Kenton Miller de la UICN

    Celebramos a Roque Sevilla y Fundación Futuro por el Premio Kenton Miller de la UICN

    Celebramos el reconocimiento a Roque Sevilla y Fundación Futuro por un modelo que demuestra que conservar también es prosperar.

    El reciente reconocimiento otorgado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a Roque Sevilla, fundador de Fundación Futuro, marca un hito no solo para el Ecuador, sino para toda la región del Chocó Andino, uno de los territorios más biodiversos y valiosos del planeta.

    Por primera vez, el Premio Kenton Miller a la Innovación en Áreas Protegidas fue entregado a un ecuatoriano, destacando un modelo de conservación que integra la ciencia, la empresa y la comunidad como motores de transformación. Desde Mashpi-Tayra, una reserva de más de 3.000 hectáreas hoy parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) del Chocó Andino, Fundación Futuro ha demostrado que la conservación puede ser también una vía hacia el desarrollo local y la regeneración ambiental.

    El modelo liderado por Roque Sevilla y su equipo impulsa una visión en la que la prosperidad de las comunidades es inseparable de la salud del bosque. En alianzas con familias y mujeres emprendedoras del territorio, como las integrantes de la Asociación de Mujeres Emprendedoras Guayabillas Ecuador (ASOMEG), hoy lideran el emprendimiento “La Guapa”, en el cual transforman frutos nativos del bosque: el salak, el arazá y el borojó, en productos de alto valor como mermeladas que se comercializan en Mashpi Lodge.

    Además, el modelo de gobernanza promovido por Fundación Futuro incorpora tecnologías emergentes como blockchain y sistemas de pagos por conservación (PSA), asegurando transparencia y trazabilidad en la gestión comunitaria de los recursos naturales. Esta combinación de innovación, conocimiento ancestral y compromiso social convierte al caso de Mashpi-Tayra en un referente mundial de cómo la conservación puede ser también una fuente de bienestar.

    Desde Chocó Andes Network, celebramos este galardón que reconoce que construir economías regenerativas y transforman la relación entre la gente y la naturaleza es posible. La labor de Fundación Futuro es una muestra de cómo los esfuerzos locales, la innovación social y el compromiso del sector privado pueden converger para proteger un ecosistema único y esencial para el planeta.

    El Chocó Andino, con su extraordinaria biodiversidad y su papel vital en la regulación climática, representa uno de los ecosistemas más estratégicos del planeta. Es más que un paisaje, es un corredor de vida, cultura y esperanza que hoy inspira modelos globales de conservación con raíces ecuatorianas. Cuidarlo es cuidar el futuro, el de las comunidades, el del Ecuador y el del mundo entero.

    Más información: https://iucn.org/news/202510/protected-and-conserved-areas-champions-celebrated-iucn-wcpa-awards-ceremony

  • La esperanza florece en el Chocó: la Magnolia dixonii mejora su estado de conservación

    La esperanza florece en el Chocó: la Magnolia dixonii mejora su estado de conservación

    La esperanza florece en el Chocó: la Magnolia dixonii mejora su estado de conservación: pasó de En Peligro Crítico a En Peligro

    La Magnolia dixonii, un árbol endémico del Chocó ecuatoriano que se creía al borde de la desaparición, ha mejorado su estado de conservación: pasó de “En Peligro Crítico” a “En Peligro” en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.

    Este avance representa un hito para la conservación de la biodiversidad en el Ecuador y demuestra que los esfuerzos coordinados y sostenidos dan frutos. El logro fue posible gracias al trabajo conjunto de Fundación Jocotoco, Rainforest Trust, Fondation Franklinia, Wilhelma Zoological and Botanical Garden y College of William & Mary, junto al equipo de investigación liderado por Álvaro Pérez, el evaluador de la Lista Roja Dave Waldien, las estudiantes Kaitlyn Potts y Raquel Mandojana, el coordinador de investigación de Jocotoco José León, y el dedicado personal de campo Amado de la Cruz, Robinson Chaquinga y Paul Aguilar.

    Desde la Reserva Canandé, uno de los lugares más biodiversos del planeta, Fundación Jocotoco ha desarrollado un programa de reproducción y restauración ecológica para recuperar las poblaciones de esta especie única. En sus viveros, las magnolias son cultivadas con cuidado y luego trasplantadas a su hábitat natural, donde vuelven a crecer bajo la protección del bosque. Gracias a este trabajo, que combina ciencia, compromiso comunitario y restauración del paisaje, la magnolia dixonii ha comenzado a recuperar su lugar en el ecosistema del Chocó Andino.

    Desde Chocó Andes Network, celebramos este logro como un ejemplo de lo que puede alcanzarse cuando las organizaciones trabajan en red, compartiendo conocimiento, recursos y propósito. La recuperación de la Magnolia dixonii refleja la resiliencia del Chocó Andino, un territorio esencial para la vida, fuente de agua, carbono y biodiversidad para el planeta.

    Más información en: https://www.jocotoco.org.ec/web2#/EN/Noticias/7114/Magnolia_dixonii_Downlisted_from_Critically_Endangered_to_Endangered__A_Major_Conservation_Milestone_for_Ecuadors_Choco_Region___

  • Aves y Conservación celebra 39 años cuidando la biodiversidad del Ecuador

    Aves y Conservación celebra 39 años cuidando la biodiversidad del Ecuador

    En el corazón del Chocó Andino y a lo largo de todo el país, Aves y Conservación cumple 39 años trabajando incansablemente por la investigación, protección y restauración de los ecosistemas que las aves llaman hogar. Fundada en 1986 por un grupo de ornitólogos y amantes de la naturaleza, esta organización, socia de BirdLife International en Ecuador, ha sido pionera en conectar ciencia, comunidad y conservación para salvaguardar la vida alada que da identidad a nuestros paisajes.

    Desde los páramos andinos hasta los manglares costeros, su labor ha permitido proteger especies emblemáticas y hábitats críticos a través de proyectos de investigación, restauración forestal, monitoreo de aves playeras, educación ambiental y programas comunitarios de ecoturismo y ciencia ciudadana. Con un enfoque que combina conocimiento científico y acción local, Aves y Conservación ha inspirado a generaciones de jóvenes y comunidades a convertirse en guardianes de la naturaleza.

    Hoy, la red Chocó Andes Network celebra junto a ellos casi cuatro décadas de logros, compromiso y esperanza. Su trabajo constante en áreas como Mindo, Intag y Cotacachi–Cayapas reafirma que conservar las aves es también conservar los bosques, el agua y la vida que sostiene nuestro futuro común.

    Este 18 de octubre, en el Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba, en Quito, Aves y Conservación invita a celebrar su aniversario con actividades abiertas al público: observación de aves, stands de bioemprendimientos y charlas inspiradoras sobre los desafíos y oportunidades para la conservación en Ecuador. Un homenaje vivo a quienes, desde hace 39 años, demuestran su aprendizaje y amor por las aves.

  • El Chocó Andino se fortalece: se crea el ACUS Mindo-Pachijal

    El Chocó Andino se fortalece: se crea el ACUS Mindo-Pachijal

    El Chocó Andino suma un nuevo capítulo en su historia de conservación y sostenibilidad. El pasado 31 de marzo de 2025, el Gobierno Autónomo Descentralizado de San Miguel de Los Bancos oficializó la creación del Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) Mindo–Pachijal, dentro de la Reserva de Biósfera Chocó Andino de Pichincha.

    Este hito fue posible gracias al acompañamiento técnico de CONDESAN y la Fundación Imaymana, organizaciones que impulsaron el proceso junto al municipio y actores locales para fortalecer la gobernanza territorial y asegurar la sostenibilidad de los ecosistemas y las comunidades.

    Con una superficie de 10.184 hectáreas, el ACUS Mindo–Pachijal resguarda fuentes de agua estratégicas que abastecen a los cantones San Miguel de Los Bancos, Mindo y Pedro Vicente Maldonado, asegurando no solo el recurso vital para sus habitantes actuales, sino también la provisión futura de agua para las poblaciones en crecimiento del noroccidente de Pichincha.

    Más allá del agua, esta nueva área protege bosques siempreverdes de la Cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos, reconocidos como Áreas Claves para la Biodiversidad (KBA) y Áreas de Importancia para las Aves (IBA). Su ubicación estratégica contribuye a la conectividad ecológica del corredor Pachijal–Mindo–Mashpi, un espacio fundamental para especies endémicas, la regulación climática y el equilibrio ecológico del territorio.

    El proceso, acompañado por CONDESAN a través del Proyecto RedViva y la Alianza Chocó Andes, incorporó herramientas geográficas, diagnósticos ambientales y planes de manejo que permitirán consolidar la conectividad de hábitats, prevenir la pérdida de bosques y promover prácticas agroecológicas que regeneran los suelos y fortalecen la soberanía alimentaria.

    Desde Chocó-Andes Network celebramos este logro que reafirma la importancia de la acción local articulada con la visión regional. Este nuevo ACUS no solo conserva la biodiversidad: protege el agua, el clima, la cultura y la vida. Es un ejemplo de cómo los gobiernos locales, las comunidades y las organizaciones aliadas pueden co-crear soluciones sostenibles que aseguran bienestar hoy y futuro para las próximas generaciones.

    Más información en: https://condesan.org/2025/04/01/se-crea-el-area-de-conservacion-y-uso-sustentable-acus-mindo-pachijal-en-la-reserva-de-biosfera-choco-andino-de-pichincha-ecuador/